Nos ha llegado esta carta que reproducimos a petición de su autora:
Con todo respeto por las inquietudes de todos, nos parece (parcela 15) que los montículos, llamados también “pacos dormidos”, están agregando estrés adicional a nuestras vidas. Entendemos que la decisión de hacer estos montículos responde a la preocupación de las personas a quienes la velocidad y el polvo del camino les afecta. Sin embargo, nos parece que la cantidad de ellos y la manera como se han hecho, nos está afectando más. En este momento son un peligro: no se ven, llegan de sorpresa si uno no recuerda donde están; algunos son demasiado altos, llegando a topar el auto, etc. ¿Quien se va a hacer responsable si rompemos alguna pieza?
Atentamente
Bernardita Icaza
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