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¿Las prácticas de Claro oscurecen el patrimonio moral de la Teletón?
J. Morin, publicado en AMaule el 26 de cctubre, 2008
Cuando todos los días, una figura de la estatura y prestigio como Don Francisco, asociada a la noble iniciativa de la Teletón, publicita a la empresa de telefonía móvil CLARO S.A., se produce un sentimiento de impotencia, malestar y lástima. Al involucrarse Don Francisco en la campaña publicitaria, inevitablemente, en el conciente colectivo la población tenderá a asociar la obra de la monumental obra que es TELETÓN con la empresa CLARO. Ni CLARO merece asociarse a la TELETÓN, ni ésta a la empresa CLARO porque las prácticas en las que incurre esta última distan de ser éticamente irreprochables.
En efecto, el comportamiento de la empresa CLARO es altamente cuestionable como lo demuestra, por dos años consecutivos, el ranking semestral de la Subsecretaría de Telecomunicaciones. En dicho ranking CLARO se destaca por ser la empresa que ha acumulado más quejas por usuarios insatisfechos con el servicio de la telefonía fija, móvil y de larga distancia. El porcentaje mensual detallado de estas quejas sobre la empresa puede observarse en el sitio Reclamos.cl. Las quejas tiene relación con la falta de señal, publicidad engañosa, cobros indebidos, la instalación de antenas celulares en zonas residenciales iPhone más caro de lo anunciado, lo que tiene como resultado una falta de credibilidad.
La actual campaña de la empresa, que promociona Don Francisco y otros personajes de la televisión y de la radio, parece responder a un intento por limpiar la mala imagen adquirida por la empresa. El acento de la campaña es sobre una señal de teléfono móvil claro a lo largo de Chile. Ciertamente esto es un avance tecnológico real que la empresa propone lograr y que la permite responder a la multitud de reclamos de sus clientes. Sin embargo ello está siendo logrado aprovechándose de vacíos legales e incluso por no respetar normas vigentes. Un caso en Talca es ilustrativo de la falta de criterios éticos con que la empresa busca lograr extender su señal.
En el sector Alto de las Cruces de Talca, los vecinos de una pequeña comunidad llamada Los Manzanos hicieron un registro fotográfico, documental y judicial de los hechos que a continuación se describen. Durante el mes de junio pasado, se inició la instalación de una antena de la empresa Claro en la parcela de un vecino. En consultas con el SEREMI del Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones y la Dirección de Obras Municipales de Talca, se constató que se había iniciado la obra sin informar ni contar con la autorización que exige la ley. Por orden del Consejo Municipal de Talca, el 10 de julio un inspector de Obras Publicas verificó que la empresa contratista ZOPONE no contaba con los permisos legales y ordenó la inmediata paralización de la obra. No obstante, una vez retirados los inspectores, los vecinos constataron que las obras continuaron sin parar. El 15 de julio se presentó un recurso de protección en la Corte de Apelación de Talca y se presentó una oposición al Ministro de Transporte y Telecomunicaciones a la solicitud de concesión de la empresa CLARO para el funcionamiento de una estación base. Los argumentos de la solicitud son seis:
1. La empresa no respeta la autoridad y la ley vigente al elevar una antena sin permiso.
2. La construcción daña el medio ambiente del entorno natural y residencial.
3. La instalación perjudica el valor de la propiedad de todos los vecinos.
4. La antena emite ondas que pueden alterar la salud de las personas.
5. La instalación ignora los derechos a la integridad física y psíquica de las personas.
6. La instalación ha introducido tensiones y conflictos que dividen a la comunidad.
El 18 de julio la Corte de Apelación de Talca admitió el recurso de protección y decretó un orden de no innovar. Sin embargo la empresa no acató lo orden jurídica. El 22 de julio y el 23 de agosto los vecinos constataron con fotos y el registro de las patentes de camionetas que se encontraban trabajadores realizando faenas relacionadas con la instalación de cables en la antena.
En su misión la empresa CLARO declara que busca “contribuir al desarrollo de nuestros recursos humanos y bienestar del entorno social de nuestras operaciones.” Los hechos documentados por la comunidad de Los Manzanos muestran lo contrario. No sólo está faltando el respeto a la vecindad, sino que está violando la ley al instalar una antena sin permiso alguno e ignora la autoridad jurídica del país al no acatar su orden de no innovar. Tales prácticas pueden caracterizarse simplemente como irresponsabilidad social de empresa.
Los entendidos en el tema señalan que las empresas de telefonía móvil están apurando la instalación de estas antenas, dado que en el Congreso se encuentra en trámite un proyecto de ley sobre la materia que introduce mayores exigencias.
Mientras tanto emblemáticas figuras mediáticas utilizan la imagen de la TELETÓN para promocionar una señal clara de una empresa telefónica cuyas prácticas éticas son más bien oscuras. Muy probablemente lo estén haciendo sin percatarse que están avalando, implícita y subconscientemente, las oscuras prácticas sociales que emplea esta empresa para asegurar técnicamente esta señal.
Los hechos descritos no son únicos ni casuales, y levantan una serie de interrogantes cívicas. ¿TELETÓN y los medios de comunicación se informan previamente del perfil de responsabilidad social de sus patrocinadores? ¿Están dispuestos a prestar el prestigio moral de la TELETÓN con el fin de obtener los beneficios de sus auspiciadores sin preocuparse de las prácticas sociales de éstos? ¿Tendrá TELETÓN la valentía para asumir un liderazgo público en estos temas para asegurar que los patrocinadores cumplan un perfil de responsabilidad social compatible con el espíritu TELETÓN de modo de no dañar su patrimonio ético y credibilidad social?