La instalación de una antena en un sector residencial no solo levanta preguntas acerca de cómo esta tecnología afecta el entorno natural, el valor de la propiedad y la salud humana. También es ejemplo de un deterioro en la práctica social de la democracia y síntoma de decadencia cultural en una retórica sobre calidad de vida que no esta comprometida con la verdad y menos con la persona humana. La información siguiente de El Mercurio explica las afirmaciones anteriores.
En el articulo “Se dispara la instalación de antenas en vísperas de nueva regulación“, el presidente de la Asociación de Telefonía Móvil (ATELMO) critica la iniciativa de la Comisión de Transporte y Telecomunicaciones de la Cámara de someter la instalación de una antena a la autorización de los vecinos. Al mismo tiempo ATELMO declara en su Visión que quiere “liderar la reflexión en torno al desarrollo de las tecnologías móviles inalámbricas y su implicancia para la calidad de vida de la población”.
Por sus intereses económicos la ATELMO difícilmente le interesa de verdad una reflexión sobre cómo su technología afecta la calidad de vida de la población:
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cuando con el vacio legal existente impone la instalación de su technología sin consideración previa de la población afectada y
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cuando se opone a la iniciativa de la Comisión de Transporte y Telecomunicaciones de la Cámara de someter la instalación de antenas a la autorización de los vecinos.
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Le da lo mismo, los negocios no tienen Etica ni Corazon, lo dramatico, que al parecer los seres humanos caemos en lo mismo.
Por: patty el Septiembre 6, 2008
a las 1:28 pm
mi opinion es que estas conductas indeseables dificilmente se modificarán si al menos los afectados no reaccionan….. las empresas y las autoridades politicas y judiciales actán influidas por el comportamiento ciudadano… ante una ciudadanía apática, abúlica, las posibilidades de actuaciones no éticas de los diferentes actores son mayores que si estamos ante una ciudadanía activa. en este sentido mahatma gandhi nos da una gran lección por la vía de la no violencia, la desobediencia civil….
Por: rodolfoschmal el Septiembre 6, 2008
a las 10:24 pm
Los avances tecnológicos idealmente deben ir en sintonía con el sentimiento y el bienestar de los ciudadanos, más aún si coincidentemente son los usuarios. Esto se hace cada vez más una obligación de los proveedores, a la luz del conocimiento y el reconocimiento de los derechos que se deben resguardar para un buen vivir. Las grandes empresas sin duda velan por sus principales intereses como cada uno lo hace por los propios, pero sin perder de vista los bienes superiores que están por tanto por sobre los en muchos casos legítimas necesidades individuales. Lo triste es que los considerados nuestros “iguales” no trepiden en arrasar con el bien común a sabiendas de salir prácticamente impunes. Siendo ésta una actitud nefasta para el progreso de una comunidad.
Por: Orlando Alfaro Hurtado el Septiembre 7, 2008
a las 11:52 am
Acá se ve involucrado otro problema que aparece fundamental y anterior a la situación descrita; y es que la estructura democrática representativa se ve ya interferida por un modelo que supone una suerte de soberanía ciudadana liberal, por sobre la custodia y garantía que el Estado debe dar a la salud de sus ciudadanos. El Estado, una vez más se ve debilitado, y con el ánimo cosmético de una aparente decisión política – también interferida – que “entrega” a los ciudadanos la responsabilidad de decidir si quieren o no un agente contaminante en su vecindad ¿Es posible llegar a hacer siquiera el planteamiento de una consulta así, éticamente hablando? Y sin necesidad de hablar del fenómeno de racionalidad limitada (falta de información para decidir responsablemente) ¿Qué nos dice que en poblaciones más vulnerables simplemente no se compren los espacios o los vulneren con el uso de presiones? Creo que nuestro deber ciudadano es velar porque las propuestas legales aborden efectivamente el cuidado y garantía de derechos de todos nosotros…
Por: Roberto Contreras Ramírez el Septiembre 8, 2008
a las 8:54 am